jueves, 20 de diciembre de 2012

Fin del mundo

Digamos que hace meses que no escribo nada, de nada. Varias cosas me han retirado del (de los) blog(s). Una de ellas  fue el cambio de lugar de trabajo. Y otra, en menor medida, fue una infección intestinal que me dejó sin correr un par de semanas. No es que no haya tenido cosas que decir o contar, se me ocurren miles por día (todas malas). Lo cierto es que me estaba costando hacer click en "nueva entrada".

Hoy pensé que quizás con esto del fin del  mundo, tenía que decir algo. Por ejemplo, nos vemos después del 21 o cosas por el estilo. Estoy un poco confundido, de todos modos. Porque, no se si les ha pasado, pero estaba convencido que la cosa era el 12/12/12 y al final esa fecha fue solamente el día del hincha de Boca. Bueno, nada! (como dice la gente ahora). Les dejo un abrazo y me voy a correr que está muy lindo!

jueves, 27 de septiembre de 2012

Paradigmas y kilómetros: diferencias morales

Hace días que cuando corro tengo un tema recurrente en la cabeza que no me deja libre. Incluso es tan profundo y potente que, aunque tengo el I-pod conectado a su nivel máximo, no puedo prestarle atención a la canción que está sonando. Corro, corro... y ese pensamiento me persigue. Di dos vueltas al hipodromo, hice 11 kilómetros. Curioso fue que no me había dado cuenta la distancia que había recorrido cuando iba por el 7km. Sucede! no? Sucede a menudo.
El problema es más o menos así. ¿Viste cuando vas aceitando tu mirada y encontrás que las diferencias superficiales en realidad esconden profundos hiatos entre paradigmas sociales, morales y comportamentales inconmensurables? Bueno, eso! Planteado así parece metafísica pura. Pero no lo es. Dejenme darles unos ejemplos.

Supongamos que viene un vecino y te putea por X motivo, con o sin razón (no es ese el punto). Vos reaccionas y lo puteas. Se acerca alguien --que bien puede ser un amigo, tu esposa o tu hermano-- y te dice: "che, no. No lo putees, estuviste flojo". Y vos lo mirás, pensas en lo que te dijo, y le respondes: "Si, la verdad que si. Tenes razón. Pero reaccioné en caliente, que le voy a hacer".

Hasta ahí tenemos dos formas de reaccionar posible, la tuya y la del que te dijo que estuviste flojo. Pero no hay dos concepciones en pugna sobre como está bien o mal reaccionar. ¿Si? Te podes equivocar, y lo admitís (o incluso ponele que no lo admitís en el momento), pero hay una concepción compartida: "¡Así no está bien!" Ojo, en el ejemplo dejo entrar el error y la reiteración: vos podes, una y mil veces reaccionar mal. Pero es eso, ¡reaccionaste mal! No hay discusión.

Ahora permítanme presentar una situación aparentemente relativamente diferente, a partir del ejemplo anterior. Tu reacción alnte el vecino fue la misma: lo puteaste y se acerca otro y te dice lo mismo. Pero esta vez vos respondes: "No, no estuve mal. Se lo merece por equis razón". Es decir, sostenés que lo correcto es putearlo si el otro te putea. Y el otro --tu esposa, tu hermano o tu amigo-- te dice que no, que te entiende, que estabas caliente, pero que "no está bien por más que sea la forma en que te sale reaccionar".  La diferencia con el caso 1, salta a la vista. En esta situación vez, vos no aceptas que fue un error o una reacción que no controlaste si no que consideras que "está bien". No sólo que podes hacerlo mil veces, si no que además es correcta. Hay dos concepciones en pugna.

A simple vista los dos ejemplos pueden parecer mostrar una diferencia superficial. Puede incluso quedar como una discusión sobre como reaccionar, y nada mas. Algo trivial. Puede ser considerada una diferencia menor. Pero que tal si en realidad lo que está en pugna --y voy a exagerar, para hacer más evidente lo que quiero contrastar-- es un modelo de comportamiento versus otro, una concepción moral versus otra, del tipo "ojo por ojo" versus "la otra mejilla". Ahi si, creo yo, hay un hiato quizás insalvable.

Sigo corriendo y no puedo dejar de pensar en esto.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Codigos secretos

Hace un mes que no escribó nada aquí. Ayer, como casi todos los días, salí a correr. Pero a diferencia  de estos ultimos días salí a las 7 de la tarde, luego de mirar el cielo hacia el este y ver que estaba despejado. La temperatura estaba baja, a diferencia de los días de calorcito que tuvimos ultimamente. Salí rumbo al noreste, mientras ya dejaba atrás el atardecer y la noche aceleraba. Iba a ser mi ultima carrera del invierno 2012, estaba emocionado. Fue una excelente carrera para ser un día de semana, tranquilo: 5.80 km a un ritmo de 5'11'' indicó mi Nike+ al terminar.

Casi al kilometro de carrera comenzó a caer una fria llovizna. Miré hacia arriba y no comprendía porqué sucedía, ya que hacia el este seguía despejeado. Doble rumbo al norte y de costado hacia  el noroeste vi como se venía esa nube negra. Comenzó a llover cada vez más firme, hasta convertirse en una buena lluvia. Como ya había tomado rumbo al oeste nuevamente, más o menos al kilómetro 3 de mi carrera, los árboles me protegían un poco de la lluvia. Saliendo de la arboleda de la avenida Marquez, sentí la lluvia en la cara refrescarme la transpiración. No paraba! Mis hombros se mojaban, y yo estaba en una especie de éxtasis maratónico. Estaba sudado con el cuerpo caliente, y la lluvia y el viento frío me empapaban por el exterior. Fue una grata sensación.

No suelo correr cuando llueve. Es mi regla de descanso. Suelo tener dos reglas, no correr los días de lluvia y no correr cuando estoy de vacaciones por una semana si no tengo quien cuide, sin reclamos o costos afectivos elevados, a mis hijos ;-P. Si llueve una semana entera, pues no corro una semana entera. Y me siento fatal!!!

Ayer cuando salí no pensé que llovería, sin embargo "se largó" cuando ya había emprendido la carrera y mi  cuerpo había entrado en calor. Sentí una grata sensación. Pero lo que más disfruté fue sentirme parte de una logia, de un colectivo más amplio, de compartir un código secreto entre los que ayer corrían mientras llovía. Nos cruzábamos y nos mirábamos como si fuésemos o fuéramos especiales. Como si comprendiéramos el sentido de nuestras carreras, de las carreras de los otros. Fue magnífico! En el movimiento de vaiven de los brazos nos hacíamos el saludo con el  pulgar arriba mirándonos. Eramos los que corríamos bajo la lluvia.

Seguramente muchos de ellos lo hacen siempre. Era mi primera vez bajo la lluvia, o quizás la segunda. Sentí que había entrado a una dimensión nueva, a compartir un código secreto.

lunes, 27 de agosto de 2012

Algo que ver con el hipódromo...

Salía de dar clases. Entregué en recepción el listado de asistencia de los estudiantes. La persona que me los recibió me miró y me dijo: -Reynoso, ¿tenés algo que ver con el hipódromo de San Isidro?
Me detuve un segundo, pero mi sonrisa no podía ocultar la  alegría que tenía de ser relacionado con el hipodromo:
-Si! -le dije- Vivo a una cuadra el hipódromo.
-¿Vos vivis por ahí? -le repregunté.
-No. siempre voy con mi mujer a pasear -Me dijo. Y continuó, para mi orgullo, con el siguiente relato:
un domingo venía con mi mujer, con quien siempre vamos a caminar. Estacionamos el auto en el padok, y damos la vuelta caminando. Mi mujer está operada, así que vamos para ayudar a su rehabilitación. Y un día vi a un tipo corriendo. Pensé -prosiguió con su relato- ¡a este tipo lo conozco! Volví otro día y de nuevo. Otra tarde, y también. Y hace unos días te vi.... y dije, Ah! ya se quien es. Este es Reynoso, le dije a mi mujer.

Paró el relato. Se sonrrió al ver que era yo. Y ahora si, me preguntó: -sos vos, no?
Y yo, con una emoción enorme, y con el pecho lleno de orgullo rodeado de algunos estudiantes de doctorado, respondí: -sí, soy yo. Corro todos los días por el hipódromo.

Se dió vuelta y les dijo a las otras dos personas que estaban en recepción: -este corre de verdad, eh! siempre lo veo y va a mil!

Salí del edificio, caminé por la vereda de noche, con un poco de frío, con la sensación de que por fin me reconocían por mi naturaleza.

sábado, 25 de agosto de 2012

Delfo Cabrera

En las olimpiadas de Londres 1948 Delfo Cabrera  (Argentina) obtuvo medalla de oro en Maratón. Delfo tenía 29 años cuando logró esta hazaña. Desde entonces, Delfo, entro al podio de los deportistas argentinos y al de las leyendas; sobre todo por el final tre-men-do de la maratón y de su vida. Al entrar al estadio de Wembley Delfo, que venía en segundo lugar, supera en la pista, ante la mirada y para deleite del público, al Belga que venía en primer lugar durante los 42 kilómetros de distancia desde la salida del estadio hasta la llegada. No me canso de ver este video, que acontinuación pego y comentado por Gonzalo Bonadeo.



Cuenta la leyenda del gran Delfo Cabrera, que era bombero de la Polícia Federal y que sus compañeros y amigos le pagaron el pasaje para ir a Londres. Corrió los 42, 5 kilómetros en 2 horas y media, con unas zapatillas pampero sin soporte aerodinámico ni nada por el estilo. Era un "taraumara", esa tribu de corredores superdotados de México. Otros me han comentado que en los años 80 lo vieron en persona, en la inauguración de un centro social y deportivo en Villa Domínico. Murió en un accidente de tráfico.

Mañana corro apenas unos 8K y el único objetivo que tengo es llegar a la meta contento y feliz. Pero sueño alguna vez, a mi edad, hacer una hazaña de estas.

sábado, 18 de agosto de 2012

Las medallas olímpicas de Argentina

Hace días que llueve, y mucho, razón por la cual mi promedio de kilometros al mes se está yendo al infierno. Pero aproveché el final de los juegos olimpicos para ver la historia de las maratones. Y ahi sin duda estaba El Maravilloso Delfo Cabrera, el ganador de la Maratón de Londres de 1948. En proximo post, pego algo. Pero surgió una discusión a partir de un dato que la presidenta comentó: Desde Melbourne 1956 hasta Sydney 2000, en 11 olimpíadas, obtuvimos 14 medallas, en 44 años. Y en 8 años -del 2004 al 2012, en 3 olimpíadas- hemos obtenido 16 medallas y 10 certificaciones.

Los comentarios fueron muchos. Para el que no está al tanto de la historia política argentina, esa comparación parece caprichosa (llena de sesgos, que por cierto los tiene). Pero no es ingenua. El periodo que se compara es desde la caida del peronismo en el 55 hasta el final de la Alianza. Y luego el Kirchnerismo desde 04 en adelante. Es decir, esa comparación dice o querría decir lo siguiente: durante el kirchnerismo se hizo más por el deporte que durante el período antiperonista (incluido el gobierno de Carlos Menem). Algo así, simn matices obviamente.


Pero un amigote mio me pasa el dato que en los períodos previos nos fue bastante mejor incluso. De nuevo, Delfo Cabrera ganó la Maratón en el 48, pleno gobierno peronista, y cuentan otros amigos que las leyendas del barrio de Villa Dominico dicen que los amigos le pagaron el pasaje para que vaya a correr.


Bueno, les pego el gráfico que está en wikipedia sobre la historia de los desempeños olímpicos de los países, en este caso Argentina. En el período anterior (1924-1952) nos fue de maravilla y había menos medallas y las delegaciones eran mas chicas.

File:Medallero olímpico de Argentina (1924-2012).png

jueves, 9 de agosto de 2012

No se porqué pienso en Kadafi

Estos días que llovía y estaba feo, y además tengo mucho trabajo atrasado, me retrasé un poco en mis rutinas de entrenamiento. Corrí menos! Pero corrí. Mientras corría pensaba en Kadafi. Se preguntarán que tiene que ver Kadafi con el hecho de correr. Una posible interpretación es obvia, la otra respuesta posible es que no tiene nada que ver. Pero cuando uno corre --al menos me pasa a mi-- no puedo escoger en que pensar. Más bien sucede que alguna parte de mi cerebro escoge por mi. Como los sueños, que uno no puede programar.

Pensaba en Kadafi, en que fue él, un joven coronel, quien construyó el estado Libio. Quien se convirtió durante mucho tiempo en un referente para muchos lideres políticos. Era el símbolo de ese estado en medio del desierto, que en cierta forma era "su criatura". Pero, lamentablemente, no se corrió a tiempo. No supo formar a las futuras generaciones de líderes que condujeran la obra que él había creado, o que al menos el creía haber creado. Hartó con su despotismo y nepotismo. Y, al final, un día tuvo que salir corriendo. Fue triste su final, pero también fue aún más triste la suerte que corrieron todos los que padecieron su arbitrariedad. No obstante, incluso habiendo sido tan déspota, de haberse corrido a tiempo hubiese sido un héroe para la historia, el padre de la patria. Pero no pudo, no quiso, o lisa y llanamente hasta el final sintió que Libia era suya, que le pertenecía, que era su propiedad. Su final no pudo ser de otro modo: fue echado como un cruel tirano, como un anciano déspota, excéntrico y enloquecido. Imagino en sus últimos días recordándole a todos que "él había fundado el estado libio de la nada", que cómo se atreverían a cuestionar su "dominio", que él era Libia.

Sigo corriendo... estoy por completar el kilómetro 5. Voy a parar para ir a terminar esa presentación de la semana que viene. Pero no puedo dejar de pensar en eso.