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viernes, 16 de enero de 2015

Amistades transitivas

En algún momento de 1994/5 nos juntamos con Marcelo B a comenzar un proyecto editorial. Se fue sumando gente con el correr del tiempo. Entre ellas Pablo B y Gustavo D. Yo era muy amigo de Gustavo D, y a Pablo B hacia un par de años que lo conocía. Pablo B integró al grupo a Flavia F. Ya por 1996/7 Favia F se fué a vivir a España. En una visita que hizo a Buenos Aires en 1997, conocí a quien en ese momento era su novio o pareja, David D. Recuerdo ese encuentro porque no parábamos de hablar y de tener un montón de cosas en común, pese a que yo había crecido en el el GBA Norte, Flavia en la costa y David D en un pueblo de España de la comunidad de Castilla León (Zamora).

En septiembre de ese año (1997) yo me iba a vivir a D.F y, casualmente, un gran amigo de Flavia y David se iba para allá también. Se trataba de Salvador S, quien había nacido en Santoña, comunidad de Cantabria, al norte de España. Llegué al D.F el 22 de Agosto de 1997 a la casa de Fabián R, en Chimalistac. Al día siguiente arribó Salvador, con quien inmediatamente "nos hicimos requete cuatachones", dijera la Vargas. (Ya he contado un par de anécdota, casualmente, acerca de aquellos días). Más o menos por el 98 yo me fuí a estudiar a Salamanca. Ahi me vi con David nuevamente y con Salvador, que fue en el avión conmigo por unos días. Recuerdo ese mega avión de Airfrance en el que volamos a Paris y luego a Madrid.

En el 99, David nos vino a visitar a México. Y creo que también por esas fechas Marcelo B. Entrado el siglo XXI, Salvador se regresó a España y se instaló en Madrid. Por es época, Gustavo D, a quien durante todo este tiempo yo casi ya no lo veía, se fue a vivir a España. Y como no podía ser de otro modo se hizo muy amigo de Salvador. Calculo que fue también en esa época que Gustavo mientras estudiaba en Madrid se hizo amigo de Diego P, porque hasta donde supe Diego P, Salvador y Gustavo jugaban al futbol juntos en unos picados que hacían, quien sabe donde, en Madrid. Me contaron, también, que algunos veces los fue a visitar Marcelo B, que por entonces se había mudado a Barcelona.

Cierro el circulo. Hace un año y medio o dos años, con motivo de mi llegada a una nueva universidad conocí a Diego P, a quien yo aún no conocía en todo este enredo. Y, como no podía ser de otra manera, nos hicimos amigos, además de casi vecinos. Esto me lleva a pensar, muy a la Paul Auster, que todo es pura casualidad o bien que las amistades, en cierto modo, tienen propiedades transitivas.  

domingo, 11 de enero de 2015

Apellidos en Playa del Carmen

Hace unos pocos meses una amiga del alma me escribía esto:

Sentada en el lobby de un típico hotel turístico (tal vez el más pobretón de la zona) de Playa del Carmen, en busca del poquísimo acceso a internet, le escribía a alguien que me había pedido que le recomendara una lectura. Le dí un par de títulos y mencioné a Murakami como autor que varios amigos disfrutan. No me acordaba del título de "What I talk about when I talk about running", que como sé que esta persona es muy deportista y 'outdoorsy' le podría interesar. Mientras lo googleaba, un tipo sentado acá al lado, hace una llamada "Con el señor Reynoso, por favor", pide. Yo, boquiabierta. Calculo que Playa del Carmen como lugar tan turístico no debe ser tan representativo, pero igual es lindo estar en tu patria adoptiva y, junto con otros amigos Mexicanos, ya estabas en mis pensamientos, claro. Pero escuchar tu apellido mientras busco el título Murakami ya es insólito! Va la anécdota a modo de saludo. Todo lo mejor en tu nuevo depa. Besos fuertes. Mariana

sábado, 10 de enero de 2015

Calor!

Están los que prefieren entrenar o correr en invierno. Yo soy de los que prefieren el calor. En  invierno me duele la nariz cuando respiro el aire frío y, además, si estoy medio ansioso y respiro mal por la boca la garganta se me cierra y raspa un poco. En verano no. Eso si, transpiro el triple o el cuadruple. Y como eso me gusta, pues.. que decir. Prefiero el verano para correr. El único inconveniente es que hay más gente corriendo y eso a veces dificulta el tránsito. Por eso, en estos días, comencé a hacer un cambio en las rutas para correr. Hago eso que se podría llamar "running callejero" (como el comic de fútbol que ve mi hijo en Netflix). Me largo por avenidas o por calles internas, con el GPS encendido para poder estimar mejor las distancias realizadas. Eso también implica un cambio importante: no voy con el auto hasta el lugar para correr, porque ya salgo desde la puerta de mi edificio corriendo.

Hace poco regresaba de unos 15 km corriendo por la calle del centro de Martínez: Gral. Alvear. Cuando crucé las vías viniendo desde el río, en dirección hacia el alto, entré de frente a esas tres cuadras del centro comercial de Martínez. Era una sensación rara. Como ya lo había hecho varias veces, tuve la sensación de que me había convertido en el "loco que corre por Alvear" (risas). Casualmente ese día se cruzaron muchos conocidos, ex compañeros de la primaria, o vecinos, o quien sabe.. y saludaba como si fuera un campeón de Maratónes (más risas).

Sudo muchísimo en verano. Pero la sensación es hermosa. Por cierto, un amigo hace unos días hizo por primera vez sus 10KM y, por alguna razón, me agradeció en público haber experimentado esa sensación de superación y felicidad por haberlo logrado. Me gusta cuando alguien descubre este placer por correr.

martes, 14 de octubre de 2014

42K Buenos Aires 7:30 AM

Es ya 12 de Octubre. Mientras esperaba la orden de largada miraba a los maratonistas de elite, los que están ubicados adelante de todo, esos que hacen la maratón en 2:15-2:30 y pensaba en Juan Carlos Zavala (Medalla de Oro Los Angeles 1932) y en Delfo Cabrera (Medalla de Oro, Londres 1948). En aquellas épocas solo un par de locos corrían por las calles. Mi padre (87) me contaba hace poco, para mi sorpresa, que solía correr con unos compañeros de trabajo cuando viajaban al interior. Varias veces corrían por el costado de la ruta y los camiones y coches, que no iban a la velocidad que van a hora, les gritaban "locos" y demás epítetos.

La cuestión es que que hoy estoy parado acá, en la largada de la Maratón de Buenos Aires (42K). Me entrené durante un año para esto. Hice más de 1300 kilómetros (incluso con una fascitis plantar en noviembre y luego en enero y febrero, que me retraso un poco en mis objetivos). Corro desde hace años. Por lo menos 8 años de este modo tan comprometido, aunque mis corridas se remontan a los años 80´s en tercer y cuarto año de la secundaria. Pero, la verdad es que nunca me había propuesto prepararme para una maratón. Eso sucedió de a poco. Claro, la euforia colectiva por el running hizo lo suyo. Primero fue superar los rutinarios 5K que realicé durante años  dando vuelta al hipódromo de San Isidro, mejorando la velocidad día a día, semana tras semana. Luego fuí por los 10K, lo cual implicaba hacer la vuelta larga del hipódromo y, alguna que otra vez, dar dos vueltas al circuito corto. Y, con el tiempo, me atreví a hacer de vez en cuando 15K. Hasta entonces había corrido carreras de 8K y 10K sin ningún problema.

El punto de quiebre se produjo cuando me mudé al bajo de San Isidro. Ahí sentí que era posible ponerme el objetivo de los 42K, Me puse a correr por esa cinta asfáltica que bordea al tren de la costa diariamente. Se hizo rutina correr 13K diarios alternándolos con 8K. Cada dos semanas me lanzaba unos 19K, y si había tiempo y un poco de energía, iba hasta los 21K o 23K. Corría a buen ritmo de San Fernando a Olivos, sin problema. Luego bajaba a 12K y a 8K y repetía la rutina. Fui subiendo mi estándar a tal punto que los 5K diarios que solía hacer como media, ya me parecían un refrigerio de medio mañana. Muchos tuvieron que ver con estos incrementos. El primer incremento lo hice por un aliento desde México, cundo alguna vez Igor Viveros me dijo por Twitter: "Che, vé ahora por los 10K".

El ultimo tiempo, hace unos 5 meses aproximdamente, o unos 600 km atrás, mejoré en elongación. Y eso fue producto de mi unión a Corredores Urbanos. Por mis horarios solo los veía una vez por semana. Mientras tanto, los demás días, corría solo. Me encontré con personas que tenian varias 42K encima. Y si bien ya habían evolucionado al cross-country, no escatimaron en darme tips para el asfalto.

Y así fue que llegué hasta aquí. Pienso en todas las indicaciones que me dio Marcelo, mi entrenador. Estoy parado nervioso, tratando de evitar contracturarme por los nervios y la ansiedad, justo antes de salir. No puedo dejar de pensar en los más de 1300K que corrí con el objetivo en la cabeza. ¿Podré correr estos 42K que tengo por delante? Suena la chicharra. Me digo: "Guardate, son 42... acordate que después vas a necesitar la fuerza". Tardamos en arrancar. La felicidad y la emoción se contagia. Hay una energía positiva que se siente. Largamos!

sábado, 11 de octubre de 2014

Menos de 24 horas (42K)

Faltan pocas horas, menos de 24, para largar. La maratón es mañana. Estoy en la parte de la sobrecarga de hidratos de carbono e hidratación. Desde hace una semana que no bajo de 2 litros de agua diarios, y estos últimos días pasé a 3 litros diarios. Hoy estoy saturado de agua y carbohidratos: pastas, pizzas, almendras, pan, galletas, agua, leche, banana, manzana, agua, pastas, papa, quesos, agua, masa, pastas, agua... y así. De vez en cuando paro un rato y me tomo unos mates ;-). Mañana a las 7:30 estaré listo para largar. Ayer fui a la Rural, a la expo-runner a buscar mi kit de corredor: la remera, el chip y el número. Fue una sensación inexplicable ver gente de todo el mundo compartiendo la misma pasión. Algo así como una comunidad que profesa la misma idea: correr. Mañana! Mañana! Estoy un poco ansioso, no lo voy a negar.

Ayer me escribió una querida colega y runner, también. Me dijo algo que pensé sería bueno compartirlo y creo que se podría llamar "aflojá la mochila de la vida" o "hasta la llegada, siempre!":

Diego,
Bueno, acá estás, a menos de 24hs de la carrera. Solo quería decirte por haberlo vivido, que lo peor ya pasó, las fucking semanas previas se fueron y solo resta lo mejor.
La musiquita es un buen recurso para la segunda mitad de la carrera, ubicar a la gente querida estratégicamente en distintos puntos, lo mismo que plantearse objetivos medios, llegar al km 21, llegar al km 30 y así.
Creo que todo este esfuerzo es una manera de querernos, de darnos la satisfacción de que hay cosas grandes que se pueden, que la voluntad le gana al cuerpo.
No hay mucho secreto, es solo salir a correr. Es un paso tras otro y aunque las rodillas cada vez suben menos, sigue siendo un paso tras otro en el km 10 y en el km 40 es igual.
Pero la alegría es lo que marca la diferencia. En un momento duele, pero es el dolor de avanzar y se siente hermoso.
Mirá la ciudad, pensá en cosas lindas, aflojá la mochila de la vida, sos vos en estado puro.
Abrazo grande, buen debut y hasta la llegada siempre!Paula  

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Fotos, Palabras y Soledad

Casi nunca pego fotos en el blog Basicamente porque la idea es poder describir, narrar o contar lo que quiero que los demás vean, sin recurrir a una imagen. Suelen decir que una imagen vale más que mil palabras, y desde que repetimos eso hemos ido lentamente dándole más valor a la imagen que a las palabras. Además todos los adminículos que se han ido incorporando a nuestras vidas, desde celulares, tablets y demás, ya vienen con cámaras incluidas que tienen más definición que algunas recientes (pero ya viejas) cámaras de fotos. Hasta hay una aplicación en redes, Instagram, que es para compartir fotos. Dicho todo esto, que da para una larga charla (y de la cual no participaré), quiero pegar esta foto que representa a una fanática del running en toda su expresión y a quien además aprecio mucho. Y que hoy es su cumpleaños y está esperando a su hijo/a... corriendo. Feliz Cumple Soledad!!!

Nota de campo después de 30km (Moreno)

Exactamente un mes. Como pasa el tiempo. Y casi ya estoy cruzando los 900 kilómetros. Hace un par de domingos corrí por primera vez 30 km seguidos. Fueron 3 horas continuas sin parar y, además, como si hubiera necesidad de hacer de todo esto algo épico (nooo, para nada... pero es el lenguaje de la época), llovía. Terminé cansado, como es más que obvio. Pero con esa sensación de haber podido alcanzar un objetivo parcial detrás del objetivo general: la Maratón de Buenos Aires.

Luego de haber llegado al pico de entrenamiento, ahora toca ir bajando, para recuperarme del desgaste y no llegar cansado al 12 de octubre. Es difícil, porque al menos mi personalidad o mi carácter (nunca se cual es cual), me impulsan a seguir subiendo la vara. Pero ahora es momento de ir bajándola. Algunas alarmas empezaron a sonar. Mi entrenador, por suerte, me aconseja bien. Ayer corrí unos 8 km, aproximadamente, incluyendo cuestas. Mi rodilla empezó a sentir el esfuerzo. Por suerte no es para alarmarse, pero me da "cuiqui" (así decíamos en mi barrio cuando eramos chicos los que ya cruzamos los 40).

De aquí al 12 de octubre se vienen carreras de 5, 8 y 16, alternadas con días  de descanso. Hay que ir bajando. En estos días, ya que estamos y debemos, largamos el trabajo de campo de un estudio sobre los consejos deliberantes del GBA. En este momento, de hecho, me encuentro en un café en el centro comercial de Moreno, al oeste de la ciudad de Buenos Aires, a unos metros de la entrada del Honorable Consejo Deliberante de Moreno. Para mi sorpresa, la entrada se confunde con un comercio, no tiene más de 3 metros de ancho. A cada lado hay negocios. Algún día debería comenzar con ese estudio que se me ocurrió en México sobre arquitectura y poder. Mientras tanto, corro... y luego entrevisto.

domingo, 24 de agosto de 2014

Panamá 20K multimedia

Me desperté a las 6:30, aunque era domingo, no podía seguir durmiendo. Bajé a desayunar. Me serví café con un poco de leche, un jugo de naranja y una panecillo dulce.  Lei los diarios, chequé el correo, facebook, revisé twitter, chatié por Watsapp con una de mis hijas. Reptí el café. Siempre tomo dos tazas, así sea lunes o viernes. Ya eran las 7 y algo. Regresé a mi habitación. Me peparé para salir a correr. Bajé la aplicación de endomondo, que Nicolás me había sugerido. Ya estaba registrado, así que fue facil instalarla en el celular. Cotejé que el GPS funcionara. Estaba todo listo. Ensayé una vez. Borré el ensayo. Bajé por el ascensor (al bajar, pensé, "¿no debería llamarlo descensor?").

Salí a la calle. (La musica que suena en aletorio es un tema de Sting, ah! Si.. "free free.. set them free") El hotel está en Obarrio, detrás del santuario. La zona es linda, exclusiva y a esta hora desolada. El calor es un abrazo suave y cariñoso. Es un día perfecto para correr. Conecté la aplicación con el propósito de tener claro cuantos km correría. El tiempo lo tenía pautado. Tengo que correr más de dos horas, por lo menos. Salí en búsqueda de una calle que me llevara a la cinta costera. Después de esquivar calles, salí a la avenida. Ahí me dicen que doble: "sales derecho a la cinta costera". Doblo, hago unas tres cuadras y llego. Cruzo y me pego a la costanera. Ya hay gente corriendo. El centro financiero se ve enorme, como si emergiera del mar. El circuito está limpio y muy bien cuidado. Me impresiona muy bien. Me siento feliz!! Sigo corriendo. Se ve a lo lejos el casco histórico, voy hacia allá. Unos 4 km y ya lo tengo ahí. En total, parece que estuviera perfectamente calculado, la voz de la aplicación me dice que son 5 km y voy a un buen ritmo. Ya estoy sudando (en el auricular entra en random Joaquín Sabina: "lo nuestro duró... lo que dura dos peces de hielo en un whisky on the rocks").

Llego al casco histórico. Me impresiona la cinta costera. Para no romper el casco hicieron como un anillo por fuera, por encima del mar que rodea al casco histórico. Yo me meto por debajo de ese anillo, sigo el circuito de corredores y llego a la ciudad vieja. Me impresiona! Esta super cuidada. Linda, antigua, colonial. Me topo con presidencia, doblo por una calle del casco, ya me meto adentro. Sigo corriendo. Somos pocos a esa hora. La calle está libre para mi. Corro por la ciudad. Me topo con el Hotel Tantano y en frente el Café Sucre (el viernes estuve ahí, entrevistando a alguien). Doblo como buscando de nuevo la costa. Sigo por esa calle y paso por la plaza Bolivar. Un clásico: colonial, antigüa y de moda siempre. Hermosa y elegante. Paso por el edificio del Ministerio del Relaciones Exteriores (imponente) y el teatro nacional ahí nomás. Doblo a la derecha encuentro de nuevo una costanera, más antigua, menos pretenciosa que por la que venía desde el distrito financiero, pero más autentica. Subo una escalera enorme, hay una especie de vuelta con un obelisco con un gallo arriba. (Me río, qué tema, está sonando: "siempre tuvo la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta..."). Se ve todo el mar. A lo lejos una congestión de barcos esperando entrar al canal. Se ve impresionante. El mar, la ciudad vieja y la ciudad nueva. Ahora las veo a las dos, una enfrente de la otra. Retomo el pequeño malecón. Regreso. Ya van unos 9 km. Le meto un poco más de velocidad. Veo que tengo resto. Estoy empapado. Me cuelgo mirando las zapatillas de los que corren, la gran mayoría usa Asics. "Qué contraste", pienso. "En Buenos Aires la mayoría es Nike o Adidas, muy rara vez ves una Asic". Sigo corriendo. Me empiezo a preocupar si el GPS no consumirá crédito. "Me quiero morir si consume", llevo casi una hora corriendo "Imagináte la cuenta que me va a venir" me digo. Miro hacia adelante, ya estoy pegando la vuelta. Hoy hago 20km seguro. Estoy contento. Pienso en  mis colegas, amigos y compañeros que están corriendo la maratón de San Andrés. "Hoy tendría que haber corrido". Bueno, acá estoy de todos modos. Los edificios se me vienen encima. Llego hasta el final, ya hay mucha gente corriendo. Me siento feliz. "Podría vivir en esta ciudad", pienso. Parejas corriendo, charlando, tomando agua. Algunos elongando. Todo en orden. Llego al final de la cinta. Doy la vuelta. Quiero repetir todo el trayecto de nuevo, van 12 km me dice la voz de endomondo. "Tengo que apagar el GPS. ¿Y si me viene una cuenta enorme?" Apago el GPS, pero sigo corriendo. Registro mi primer carrera en la app de endomondo: 12 km y algo. Pienso que Nicolás ya debe haberlo visto. Lo tengo de amigo en endomondo: "Uy! cuantas redes!!!". Sigo corriendo. Chequeo bien las referencias, después voy a tener que llegar al hotel y ver cuanta distancia recorrí. Ah!!! Enciendo un rastreador para que me diga la distancia. Igual va a gastar. Ya apagué endomondo.

Regreso una vez más, cruzo un puente peatonal. Se ve todo desde ahí. El centro financiero, el casco antiguo, el mar, los barcos. Tengo que  buscar ahora la salida para el hotel. "mmm no recuerdo bien". Me meto rumbo a la ciudad. Me pierdo, sigo buscando. Sigo corriendo. Pregunto. Y corro. Ya voy acercandome. Me pierdo de nuevo. Es divertido perderse mientras uno corre por la ciudad. Conoces, de paso. Ya encontré la onda. "Obarrio por esa calle. Sigue derecho, sales al ... y luego doblas" Efectivamente. Llego al Casino, ya me siento cerca. Doy una vuelta más. son 19 y algo... tengo que completar los 20km. Corro hasta completarlos, justo ahi nomás de la entrada del Hotel. Y suena en mi auricular "Sweet Home Alabama".

viernes, 22 de agosto de 2014

Setecientos

Hace poco crucé los 700 km desde que comencé con los entrenamientos (en marzo, mas o menos). Y hoy crucé los 750 km. El plan, ya lo comenté, era correr unos 1000 antes de la maratón de octubre. Hasta aquí anduve muy bien. En velocidad y distancia, también en constancia (hago la cantidad de carreras programadas y si en alguna termino antes, en la siguiente alargo un poco para compensar). Ahora vienen distancias más largas. Por tiempo, estoy corriendo más veces; es decir, más días. Y estoy por encima de la actividad planeada (hoy me fijaba en 120% de la actividad), pero en distancia sigo haciendo lo mismo. No estoy pudiendo correr una vez a la semana dos horas seguidas. Entonces estoy en 90% de la distancia planeada, en relación con la actividad. Veamos este asunto. La distancia la cumplo, pero agregando más carreras. Y esa no es la idea. La idea es hacer más largas las carreras, no correr más carreras.

Otro cambio fue el de zapatillas. Hasta los 600 km corrí con unas nuevas zapatillas que conseguí muy recomendadas: las famosas Asics Nimbus 15. Fueron fundamentales para eliminar lentamente la fasictis plantar que se me hincó en el pié en febrero nuevamente. Corrí 600 km con ellas. Los ultimos 100 km los hice con unas Mizuno Wave Creation 13, otra cosa mariposa. Son espectaculares, más livianas, más ágiles, más cómodas. De vez en cuando me voy a volver a calzar las Nimbus, no es cuestión de dejarlas... pero ahora las siento muy pesadas. Es lógico, se hunden mucho para amortiguar el golpe y si bien dan una sensación de amortiguación genial, una vez que se hunden cuesta levantar, se pegan al piso. Cuando buscás más velocidad y despegue, para un trote o una pasada más ligera, entonces las Nimbus son muy pesadas. Con mis Mizuno ahora estamos en pleno romance. Las traje a ellas y no a las otras en este viaje (je..je..).

Cruzamos los 700 km, con algunos pequeños problemas en función de los objetivos propuestos, pero vamos bien. Cambiamos zapatillas para mejorar la actividad. Cada cosa funcionó para cada etapa. La vida misma.

sábado, 16 de agosto de 2014

Procesos

De marzo a la fecha, cuando me propuse el meticuloso plan de entrenamiento para la maratón de Buenos Aires, llevo recorrido más de 700 km. Son más de mil, si cuento desde agosto del año pasado. Es más, son más de 1300 km. Estoy casi listo. Puedo hacer 23 km sin mayor inconveniente. Y ahora, además, "puedo lograr" que mi cabeza no esté obsesivamente concentrada en un sólo tema. Y hasta puedo administrar las dosis de imágenes y asuntos que dejo proyectar mientras corro. Proyectar, digo. Si. A veces uno corre y las imágenes se proyectan independientemente del deseo de uno.

En realidad, no estoy muy seguro que la expresión correcta sea "puedo lograr". No me queda claro si es algo que yo "puedo". Así como pasa que los sentimientos creemos que se alojan en el corazón y se apoderan de la cabeza hasta saturarla; poder desincrustar pensamientos y sentimientos, dejarlos ir, soltarlos no depende exclusivamente de la voluntad. Uno no puede decidir que ingrese o salga, sólo sucede con un poco de gimnasia, tal vez. Más bien, tengo la impresión que es un proceso evolutivo (lo cual implica mucha adaptación) del cual no tenemos mayor control consciente. Eso creo y se lo pregunté a mi psicóloga, y me da la impresión que está de acuerdo. Ahora bien, la segunda parte quizás sea un poco más apropiada: "lograr". Si, lo considero un logro, una meta alcanzada. Me la prepuse, pero como si fuera una anécdota o un caso de los de "Juicio Salomónicos" de Elster, cuanto más obsesivamente salía a correr con el firme propósito de no pensar en algo, más ese algo se consolidaba y petrificaba como imagen y proyección, y sin variar salía a correr conmigo compitiendo en una lucha cuerpo a cuerpo en contra de los beneficios que producía mirar ese río marrón y ese cielo celeste o esa luna gigante en ese cielo negro lleno de estrellas. Causa de muchas contracturas, pues! De algunos malestares (quizás!).

Pero uno puede trabajar en ese control o en adaptar el control. En ese sentido, si. Es un logro aunque no sea un control pleno, es decir: no es poder. Uno no puede siempre decidir qué pensar, qué sentir, cómo sentirlo. Uno puede esforzarse en alcanzar esa meta: correr 10 K, correr 15 K, correr 20 K, pero no puede elegir si le van a doler a las piernas o no. Si va a tener sed o no. Y uno puede correr 20 k o 40 k, y sentir mucha sed y calmar la sed con agua o también puede aguantar y capaz incluso llegar. Quiero decir, hay cosas que podemos proponernos y alcanzarlas con más o menos entrenamiento y hay otras cosas que en principio no son tan fáciles de lograr. Claro está, uno puede ir ayudando a que el cuerpo se adapte. Esos procesos tienen sus etapas. Ahi vamos... terminando una.

domingo, 11 de mayo de 2014

Running Team

Desde que comencé a correr lo hago solitariamente. Sigo pensando cuándo fue el día que comencé a correr y dudo en la fecha de corte. Quizás fue en el 2001, en México. Recuerdo que la ansiedad y angustia que tenía, por entonces, me desvelaba, y a las 5 de la mañana salía a correr por un parque que estaba pegado a la Avenida Pacífico, en Coyoacán, y llegaba hasta la Avenida División del Norte. Eran días personalmente difíciles y no estaba tan generalizado salir a correr. Alguna vez relataré algunas de esas experiencias. Curiosamente, desde hace un tiempo, tengo la sensación de estar atravesando una experiencia similar. Hasta la vista de mi departamento, en cierta forma, se parece a la vista del departamento de entonces. Sea lo que sea, empecé a correr solo. Seguí corriendo solo. Y cuando llegue a Argentina, como creo haber comentado en el primer post de este blog, seguí corriendo solo. La lectura de Murakami, aumentó mi reivindicada idea de correr sólo. Pero la semana pasada decidí hacer algo que venía meditando hace tiempo.

Cuando salgo a correr, sobre todo cuando lo hago de noche, veo mucha gente en grupo entrenando. Hay profesores, equipos de corredores (running teams) de diferentes marcas de calzados, profesor locales, vecinales y hasta se montan con colchonetas especies de gimnasios ambulantes al aire libre. La gran mayoría de las personas de esos grupos son gente de mi edad, en promedio. Así que siempre me dio curiosidad de participar en los grupos. Por otra parte, estar tanto tiempo solo no es bueno. Lo dice la Biblia incluso, en el génesis, no? (risas) [Nota al pié: Ojo! hay una campaña encabezada por LM para que deje de escribir (risas) en twitter]. Así que, decía, decidí unirme a un grupo de corredores.

Llevo 14 años corriendo y diría que al menos 8 años de esos in-interrumpidamente. Fortalecí mucho mis piernas, suelo hacer largas distancias (hasta 26 km me banco de un tirón), tengo buena respiración, pero ultimamente el fantasma vampiro de los corredores "la fascitis plantar" hizo lo suyo. Me uní en estas condiciones a un grupo muy divertido, por suerte. Hacemos un poco running (5 km, aproximadamente), desde el club hasta el puerto de olivos. Luego regresamos a un Boulevard pegado a la costa, a la vuelta de prefectura. Hacemos ejercicios en carrera para las caderas, pasadas en linea, más ejercicios, luego un rato de corridas, cuestas en velocidad, pasadas en cuestas [Nota al pié: las cuestas las hacemos en la quinta presidencial, asi que un equipo muy politológico también]. La ventaja de estar en equipo es que te permite hacer cosas que normalmente en soledad no harías, y eso es bueno. Fortalecer cierta parte de las piernas, de la musculatura, que a fuerza de hacer siempre lo mismo (correr y correr) quedan abandonadas. Pero, quizás lo más importante, es que escuchar hablar y bromear a los demás me hace bien. Sentirse en compañía! Que el entrenamiento de 2 horas y minutos sea extremadamente divertido y me haga sentir bien, es algo que ayuda también, como las sesiones de terapia de los miércoles.

domingo, 30 de marzo de 2014

Fortalecimiento

Hace unos 15 días, mas o menos, me hice un plan de entrenamiento de cara a la Maratón de Buenos Aires. No se si la voy a correr, desde ya aclaro, pero me quiero preparar como si lo fuera a hacer. Me lo propuse como meta para superar el dolor de la fascitis. Justo en un momento donde todas las decisiones que tomé empezaron a hacer efecto y a reducir el dolor de manera notable. Tan notable que me permite volver a correr distancias que solía recorrer cómodamente antes de dejar de recorrer por el insoportable dolor. El plan de entrenamiento consiste en tres fases. La primer fase, en la que estoy, se denomina fase de fortalecimiento. Esta fase consiste en correr 4 veces a la semana, y siempre con un un día de descanzo entre entrenamiento y entrenamiento (algo que no hacía). Un día 5 km a un promedio arriba de 6 minutos por km (trote) otros días a 5 o 9 (dependiendo del día) pero a un ritmo de 5:10-5:30 por km, y otras a un ritmo de 4:40-5:10. Con el nuevo entrenamiento hice nuevas adquisiciones.

Ya hace un tiempo, comencé a notar que la aplicación del celular fallaba. La de Nike+, por ejemplo, tenía problemas con el GPS: fallaba en medir las distancias y la misma distancia recorrida arrojaba diferentes mediciones, así que la reemplacé por otra aplicación con la que me construí el plan de entrenamiento. La nueva aplicación es bastante buena, porque permite administrarla y editarla desde la computadora de manera sencilla. Además construye un plan de entrenamiento en el calendario que podés exportar a Google Calendar fácilmente. El problema, al igual que la anterior, radica en que la aplicación del celular sigue teniendo problemas con el GPS. Por esa razón, establecí diferentes rutas predefinidas en los mapas (tipo Google Maps) de la aplicación de modo de tener certeza del kilometraje recorrido. Establecí con precisión que mi ruta diaria es de 9.3 (desde mi casa hasta el final de la ruta de asfalto bordeando el rio), establecí otra con una clara definición de 6,2 km (desde mi casa hasta Alvear ida y vuelta), otra de 10 km exactos, otra de 16 km y así. Con esta nueva organización, abandoné el celular para correr y evitar así la imperfección de cada medición por fallas en el GPS (además siempre era un problema cada vez que corría y alguien me llamaba por teléfono, interrumpiendo el entrenamiento y, por lo general, también el conteo de la aplicación que de por sí ya funcionaba mal).

Para poder establecer el ritmo exacto, entonces, me compré un reloj TIMEX Ironman. No pude hacer mejor compra. Puedo medir con un poco más de precisión lo que tardo en hacer una distancia, y no quedar librado a las aleatorias marcas que me registraba el celular (y que me hacían creer que era más rápida de lo que en realidad soy, o más lento de lo que debería). Junto al reloj, casualmente hoy, estrené unas nuevas zapatillas Mizuno Creation 13. Son algo raro, pero me resultó bastante cómoda para correr aunque por ahora algo dura en el talón. Por suerte, tengo las nuevas plantillas que están haciendo gran parte del trabajo de mi nueva sensación de "no dolor".

Con todo esto quizás quiera sugerir que ésta etapa de fortalecimiento la estoy acompañando de nuevas aplicaciones que incorporo, adicionalmente, a mi intento de nueva forma de correr. Todo ello para poder alcanzar una meta: correr la maratón de Buenos Aires. En medio de ello, también correr, ¿por qué no?, alguna carrera de 10k, de 16k y de 8k, y lo que se vaya poniendo en el medio mientras entreno y me preparo. Una etapa de fortalecimiento, como dice el plan de ASICS, que quizás se corresponda con una nueva etapa personal, más emocional, también de fortalecimiento.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Tarahumara

Ya terminé la segunda tanda de 10 sesiones de kinesiología y ese "dolor en el talón parecido al que produce la mordida de vampiro de las lesiones deportivas : fascitis plantar" continúa (McDougall, Nacidos Para Correr, p. 281). Dicen que "una vez que la fascitis plantar le clava los colmillos a uno en el talón, corre el riesgo de quedar infectado de por vida". El dolor afloja cuando uno corre y es insoportable por las mañanas, al despertar. Pero, he decidido seguir enfrentando el asunto, además de las plantillas que tengo que pasar a buscar, comencé a cambiar la forma de correr. No se si aguantaré mantener tanta conciencia mientras corro, pero ayer y hoy dieron resultado. Ayer unos 5 km, hoy unos 9 km. Despacio, disfrutando del regreso. Leia a Christopher McDougall: "cada vez que corrás, recuerda la sensación de la cuerda tensada. Ayudará a que mantengas los pies debajo de tu cuerpo, tus caderas dirigidas hacia delante y tus talones fuera de la imagen" (p. 285). Como corren los Tarahumaras o rarámuris, la Gente que Corre.

Al principio fue raro: mientras mantenía la postura, con la mirada hacia el frente, derecho y los pies apoyando en la media planta, además de mantener los brazos en 90° y moviéndolos al costado, noté que una pareja se reía cuando pasaba por delante de ellos. Y, la verdad, seamos honestos: a mi también me causaría gracia. La mayoría de las personas corren inclinados hacia delante, como cansados y arrastrando los piés. Probablemente, por más que hacia buenos tiempos, esa era mi forma cansada de correr. Quizás eso tuviera algo que ver con la lesión. Y según parece, es altamente probable que si. Sea como sea, aunque no lo crean o esté yo sugestionado, con la nueva "técnica" el dolor en el talón disminuyó considerablemente mientras corría. Por momentos no lo sentía y volví a apoyar el pié sin miedo. Traté en lo posible de apoyar la planta media del pie primero porque, aunque quisiera, caer con el talón con fuerza es doloroso aún. Y recordé el consejo de Ken Mierke (fisiólogo, triatleta campeón mundial): "si ves niños corriendo en el patio del recreo, notas cómo sus pies aterrizan justo debajo de ellos mismos y luego se impulsan hacia atrás. Los keniatas hacen los mismo. La manera en que corren  descalzos cuando están creciendo es asombrosamente similar a la manera en que corren de adultos" (p. 286).

Asi que en estos días me concentré en seguir el consejo: mirada al frente, brazos en 90°, caderas adelante, talones fuera de la visión. Creo que gané en sentir menos impacto en el talón, aunque continúo ayudando con hielo y con una pelotita con "pinches" que uso para masajear la planta del pié. La idea es seguir corriendo, rehabilitarme, y seguir corriendo, porque "uno  no deja de correr porque se hace viejo -dice el demonio-, uno se hace viejo porque deja de correr".

jueves, 20 de marzo de 2014

Pronadores, Neutros y Supinadores

El tema de la fascitis me llevó al traumatólogo. De ahí a kinesiología a hacer una buena fisioterapia. De ahí a un centro de rehabilitación deportiva, donde me hicieron un estudio de pisada. Complemento con ello la vivista a una osteópata que me está revisando desde la cabeza hasta la punta del pié. Pero todos conciden: buscar el calzad adecuado. Con la información que iba obteniendo empecé a leer blogs y foros de running. Uno de los que más leo es www.foroatlletismo.com. Ahí me puse al tanto del top 10 de zapatillas de corredores y de las diferentes recomendaciones según el tipo de pisada. Para pronadores severos unas, para leves otras, para neutros estas, y para supinadores aquellas. Me la pasé revisando ventajas y desventajas de zapatillas. Revisé mis viejas zapatillas y descubrí que el desgaste desparejo que sufrían estaba directamente relacionado con mi pisada y con mis dolencias. Tengo que cambiarlas urgente. De hecho unas de las zapatillas las tiré. Justo con las que corría más cómodo, según mi intuición. Me quedé con las Nike Dart 8, que compre hace unos años. Pero no son para mi pisada y me producen un dolor especial al costado de la canilla que esta vinculado con la pisada y el tipo de calzado. Así que revisando y revisando me puse al tanto de las zapatillas que mejor van con mi pisada (ver la imagen a la derecha: arco alto): pican en punta las Asics Nimbus 14 o 15 y las Cummulus 14-15. Están en el topo ten en calidad y en precio (asi que si alguien quiere hacerme un regalo, búsquenle por ahí). Otra del top ten es la  Mizuno Creation 13 (fue la que me compré) y la Mizuno Prorunner 15.  Luego si me arriesgo un poco las Asics GT 2000 (tiene muchos modelos atrevidos en colores) y finalmente las populares Nike Pegasus +30. Para acompañar, por su precio económico, las Asics Gel Excite. Ya estoy en tema, aprendí bastante estos meses acerca de zapatillas, pese a que hace 8 o más años que corro sistemáticamente. En esta búsqueda descubrí que hay que tomarse el tiempo para conseguir la zapatilla que más le conviene a uno. Se puede hacer un autotest en la página de Mizuno (ir al test)

sábado, 8 de marzo de 2014

No corro, no existo... no escribo

Hace tres semanas que no corro según el plan que me había propuesto. La fascitis plantar regresó con todo y tuve que parar. La primer semana de febrero corrí 60 kilómetros. Un muy buen promedio semanal, para alcanzar los 200 al mes. Pero, algo se rompió. El ultimo día de esa semana sentí que el pié derecho había estallado de dolor y ardor. Más preciso: el talón del pié derecho. Otra vez la fascitis!!! Paré tres semanas con mucho hielo a la noche. Descubrí un truco: congelar agua en botellas de 300 cm3 y rotarlas debajo de la planta del pié. Eso ayudó a calmar y sentí que el pié recuperaba. Así las cosas, el último domingo de febrero corrí de nuevo con mi hija mayor, sólo unos 4 km para probar. Pero al regresar no aguanté. Me ardía el talón nuevamente. Así que regresé al Traumatólogo y ahora a las sesiones de kinesiología. No corrí por tres semanas. Dejé de existir, dejé de escribir. Ayer me hice un estudio de pisada. Los resultados indican que tengo el arco vencido, aunque no tengo pié plano. Y el tobillo izquierdo ligeramente vencido hacia dentro. Tengo una pronunciada supinación, y se nota en el gastado del par de zapatillas que tuve que tirar, erosionadas, limadas del lado trasero externo. Esas características quizás sean, probablemente, la causa de la fascitis. Ahora estoy recuperando, un poco, ambos pies. Volví a correr entre el jueves y hoy dos veces, pero a las mañanas los pies duelen apenas piso. Sigo con el hielo hasta que siento que relajan un poco. Me están diseñando unas nuevas plantillas que podrían solucionar el problema. Espero poder volver a correr, a existir y a escribir.

martes, 4 de febrero de 2014

Vamos por los 200 km

Hace unos meses, comenté, cambié de ruta de entrenamiento. Debido al cambio, el mes de septiembre casi lo perdí y no pude correr mucho (Septiembre 72 km). Hice menos de 100 km. Estuve parado muchos días entre trámites y un poco de desgano. Para el mes siguiente, ya un poco más organizado, me encontré con más tiempo y ganas y me propuse llegar a 200 km por mes. Justo, ese mes, intenté usar un nuevo calzado: five fingers. Como no tuve cuidado y seguí corriendo distancias como cuando usaba el calzado normal, mi pie se resintió y tuve que reducir las distancias y la frecuencia de las corridas. Para poder recuperar el pié la kinesióloga prefería que parara directamente, pero no se opuso a que corra, aunque me obligó a abandonar la meta de 200 km al mes. Hoy, revisando un poco el desempeño de esos meses en la aplicación que uso para medir el tiempo y la distancia, encontré que hice las siguientes marcas:

Octubre 183 km
Noviembre 114 km
Diciembre 117 km
Enero 174 km

En noviembre y diciembre, la fascitis plantar me obligó a parar respecto de Octubre (ese mes estuve cerca de mi meta). En enero aceleré, aunque la estancia en México me tiró abajo el promedio de 50 km a la semana, y estuve cerca de nuevo. Al empezar febrero, nuevamente tengo la ilusión de hacer 200 km. Me propuse esa meta. Si corro 50 km a la semana llego. Esta primer semana, con dos días de corrida hice 24 km y algo. A este ritmo llego, pero no me tengo que descuidar. Me siento con energía y sin desordenes a la vista, así que aprovecharé estos días para ganarle a los posibles imponderables que surjan de aquí a fin de mes: como los fines de semanas con poca ganas o, quien sabe, un viaje repentino que te quite días para correr. A ver si lo logro. El clima está ideal. Al parecer, el calor mermó en la costa del Río de La Plata (toco madera).

domingo, 26 de enero de 2014

Una explicación multivariada del rendimiento para correr

Llegué al DF el domingo 19 a la noche. Me esperaba una agenda de proyectos de tesis, presentaciones de algunos resultados de investigaciones, etc. Me instalé en el Radisson Perisur, enfrente del conocido shopping que tiene el mismo nombre (Perisur), a una poca distancia del lugar donde tengo que ir a trabajar todos los días. Desde el Hotel miro el periférico, por un lado, que luce ahora un segundo piso a esta altura de su recorrido y detrás del periférico el Shopping, gigante. Al costado del shopping las lujosas casas que cuelgan del pequeño cerro que está al costado del pedregal y que caen sobre la calle Zacatepetl. Por el otro costado del Hotel veo el Bosque de Tlalpan a lo lejos. Se extiende entre el Bosque y el Hotel un barrio de casas inmensas, que van desde Insurgentes Sur hasta Zacateptl y terminan en esa gigantesca iglesia con forma de Arca. El barrio me resulta conocido, solía vivir a unas pocas cuadras de esta zona, por Insurgentes Sur y San Fernando, en un edificio que tenía una vista similar pero invertida. De modo que, al Bosque de Tlalpan, lo tengo visto de todos lados, se podría decir.

El lunes 20 me desperté, desayuné y me preparé para ir a correr, pero el día estaba medio tapado, el cielo no era el celeste rioplatense al que estoy acostumbrado y hacia un poco de frio. Me quedé en el gimnasio del Hotel, corrí en la cinta unos 5 km y luego me encerré 20 minutos en el Sauna a transpirar un poco más. Amo el sauna, y experimento un placer patológico, por decir, al transpirar en exceso. El martes repetí la rutina, por la mañana, aunque me aburri en la cinta y me bajé a los 20 minutos. El miercoles hice lo mismo, ya predispuesto a aburrirme a los 15. Y así, el jueves, directamente no me subí a la cinta y pasé al sauna. El Viernes me dio culpa, y subí a la cinta unos 20 minutos. El sábado no corrí ni siquiera en la cinta. Lo cierto es que no salí a correr. Hoy domingo, un poco menos presionado por llegar temprano a algún lugar y sin excusas para encerrarme en el gimnasio, salí rumbo al Bosque de Tlalpan.

Hice unos 13 km, contanto entre ir y volver. Salí por la lateral del periférico hasta Zacateptl, luego doblé a la izquierda (con la inmensa Iglesia en forma de Arca a mi derecha) y seguí esas pocas cuadras hasta la entrada al Bosque. Mucha gente iba caminando hacia mismo sitio. Ingresé al Bosque y ahí ya estaban los equipos de runner haciendo sus ejercicios, ya sea para empezar o después de haber corrido. Seguí hasta la primer pista, y ya empezaba a sentir la garganta y la boca seca. No había hecho ni 3 kilómetros, y la boca se me secó, mis fosas nasales también. El aire me resultaba duro. Llegué a la pista de 1 km que está en la base del Bosque. Mantuve mi ritmo y me subí a la ola de corredores que giraban en esa pista. hice unos doscientos metros y luego noté que empezaba a empinarse. Sentí que me costaba mucho. A los 400 metros vuelve a bajar, y termina plana al llegar de nuevo al inicio. Eso te da impulso para intentar otra vuelta, pero al llegar a los 200 metros vuelve a empinarse, nuevamente sentí que mi boca estaba extremadamente seca y que me costaba meter aire en los pulmones. Me dolía el pecho, sentía un dolor raro.

Di unas 8 vueltas a esa pista, y luego me detuve a elongar, tal y como me recomendó la kinesióloga para evitar otra vez una fascitis plantar. Regresé corriendo al hotel. Pero noté que me costó mucho y no pude entender bien porqué. La semana pasada había hecho más de 70 kilómetros y estaba en excelentes condiciones. Mi modorra de cinco días no puede haber sido la causa de tan pésimo rendimiento. Obviamente, reparé que las condiciones del contexto eran otras. La semana anterior corrí a nivel del mar, con altas temperaturas y mucha humedad. Ahora estoy exactamente en las condiciones contrarias: a 2600 metros por encima del nivel del mar, la ruta es empinada, las temperaturas son más bajas y el clima es muy seco. Agreguémosle a eso que el aire del D. F. no es el aire al que estoy acostumbrado a orillas del Río de La Plata. ¿cuál será el peso explicativo de cada una de esas variables en mi rendimiento? Pensé un rato en eso. Traté de asignar el porcentaje en el que contribuyen cada una de esas 4 variables. En principio, se que la temperatura influye, porque manteniendo todos los demás factores constantes, en invierno corro menos y me cuesta más que en verano, además el aire frío me produce cierto dolor al respirar en los orificios nasales (incluso después de operado). La altura, desde luego, debe jugar un papel importante. Todos los deportistas de alto rendimiento, incluso, lo notan. La falta de humedad del aire puede que tenga un efecto directo en mi boca y en el espesor de la saliva, no tengo duda. La contaminación del aire es más dificil de calcular.

Regresé al hotel, me tomé un litro de agua. Me metí en el sauna. Y al regresar me costó sentarme a escribir, aunque sentía que debía hacerlo a pesar de que algo me estaba produciendo modorra (quizás la altura, la sequedad del clima, el frio o la contaminación, también). Pero, al igual que vencí hoy la tendencia a quedarme encerrado en el hotel subiéndome a la cinta, vine y traté de vencer esa modorra que me detenía al escribir. Corro, luego escribo...

lunes, 6 de enero de 2014

El día que más corrí

Hoy fue el día que más corrí en mi vida, pero no se porqué ya no quise venir al blog y escribir algo. Corrí casi 30 kilómetros (28.7) unos 14 a la mañana y unos 14 a la tarde. Antes de salir a correr a la mañana, recibí una llamada desafortunada. De esas que, creo incluso, quien las hace se arrepiente. Fue sin querer, queriendo (como decía ese entrañable personaje). Salir a correr me evita hundirme en las profundidades de la angustia, que pensé había superado los primero días de diciembre, y que hoy retornó con fuerza. Googlié la palabra angustia y encontré su definición. Luego me fui al trabajo. No había casi nadie, salvo los miembros del departamento de Economía, que al parecer tienen la costumbre de estar en enero en la universidad. Pagué mis cuentas, muchas cuentas pendientes. Analicé la evolución de mis gastos para este año. Estudié como podría evolucionar el monto de la tarjeta de crédito que me pone en rojo todos los meses. Analicé la estructura de ingresos proyectada para este año. Me puse a leer esta novela que tengo hace un par se semanas en las manos (1Q84 libro 1 y 2). Almorcé una ensalada. Regresé a mi oficina, hice un par de videoconferencias por skype para organizar unas clases. Y a las 17 regresé a mi departamento. Seguí leyendo hasta las 18 y me fui a correr nuevamente. Saludé a Ruffino y Florencia que estaban en la entrada del edificio. Corrí de nuevo unos 14 km. Esta vez sentí que sudé más que a la mañana. De regreso, sentí que volvía a mi equilibrio. "Mi terapeuta esta de vacaciones, de modo que quizás deba compensar con dobles rutinas de running su ausencia", pensé riéndome. Ya estaba mejor. Tomé mucho jugo frío al regresar. Me bañe y me quedé secándome de bajo del aire acondicionado y el ventilador encendidos. Noté que mis pies estaban bárbaros: la fascitis plantar desapareció luego de todas las sesiones de kinesiología. Hablé por teléfono. Saludé a amigos y amigas que se iban de vacaciones. Destapé una cerveza, que estaba abierta de ayer a la noche cuando cenamos con Luciana y Julián, porque Camila se había quedado dormida. Me tomé la chela, seguí leyendo el segundo libro de Murakami: 1Q84 (llegué a la página 720). Justo cuando Aomame y Tengo por fin, después de toda una vida de pensarse, quizás se vuelvan a cruzar. Ahora espero que sean las 22:00 horas y ver "Escobar: El Patrón de mal". Y ... el aire freso del ventilador y del aire, mientras tanto, completan este estado de equilibrio inestable, pero placentero al fin y al cabo. Hoy fue el día que más corrí en mi vida.

jueves, 25 de julio de 2013

Después de Panamá 20K, excusas

Al lado del canal de Panamá se encuentra la Ciudad del Saber, en Clayton, en las afueras del centro de la Ciudad de Panamá. Como ya he comentado, cada vez que voy a Panamá me alojo en el Holliday In de Ciudad del Saber. Aprovecho a correr todos los días. El clima es ideal, caluroso y húmedo. Así que luego de 10 días continuos de corridas de 6 a 12K, decidí ir por los 20K. Fue un día inolvidable. Hacía calor, pero ya estaba atardeciendo. Salí rumbo a Clayton y llegué al distribuidor que te saca hacia Albrook (ese centro comercial famoso). Ahí di vuelta y regresé hacia Ciudad del Saber. Hasta ahí son unos 6K y poquito, así que hacerlo de regreso implica correr unos 12K efectivamente. Al llegar a Ciudad del Saber, le di dos vueltas completas al perímetro, entré por los barrios, salí por el fondo, regresé paralelo al Canal hasta el Hotel. Luego doblé hacia Clayton subí la pendiente, pasé por la puerta del PNUD, luego por el Colegio Issac Rabin, y seguí en esa dirección. Y así nuevamente volví a dar la vuelta. Llegué al Hotel en el estado que más placer me da cuando corro: estar completamente sudado. Eran 18, 5K, así que seguí corriendo sin seguir una dirección determinada, zizagueando hasta completar los 20 K. En total fueron 20.4K.

Ahora que estoy parado, por el frío, por la falta de voluntad, por trabajo, por excusas, por tiempo, por... por... por...  extraño esa sensación. La necesito urgente. Iremos despacio nuevamente, aunque me haga boicots a mi mismo.


martes, 23 de abril de 2013

Alabama

Corrí hasta la embajada de Estados Unidos. unos 4,5 km de ida y otros tanto, obviamente de vuelta. Fui por la carretera que va desde Ciudad del Saber a Clayton. Subía y bajaba, y a veces las piernas tiraban un poco. Llegué y me bañé. Luego me prestaba para ir a Albrook. A la salida del Hotel estaba esperando un taxi, y como no había muchos le ofrecí a un huesped del hotel que también estaba esperando compartir el taxi. Los dos ibamos para Albrook Mall, así que nos venía bien compartirlo. Me preguntó de donde era, le dije que de Buenos Aires, Argentina. Se rió. Me dijo que había crecido en "Germany" y que su primera novia era Argentina. Le pregunté de donde era, me dijo que de Alabama. Lo primero que se me ocurrió fue decirle: "Ah! sí, el estado de Forest Gump". Se rió y me dijo que si, que la película tenía muchas cosas que sólo alguien de Alabama entendía en lo profundo. Agregué que me gustaba esa canción... "sweet home Alabama". Nos pusimos a charlar mientras el chofer del taxi conducía sin apuro hacia Albrook, quizás pensando en qué conversación rara estaban teniendo este sudamericano y este norteamericano.

Seguimos charlando. Un poco de geografía. Qué dónde estaba Alabama (al sur, obvio, pero tenía que hablar de algo y prestarle atención). Indefectiblemente le pregunté quien  habia ganado la ultima elección en Alabama, y ahí la cosa se puso buena. Me diijo que era un estado conservador, como buen estado sureño: muy conservador! Pero que por siglo y medio en ese estado había una lealtad hacia los demócratas, puesto que desde la guerra civil a los republicanos  los veían como al ejercito invasor. Con detalle marcó su posición sobre la "soberana confederación" y la intromisión de los norteños (abolicionistas, por cierto). Ahi le comenté: "entonces, no me queda claro, ¿es conservador pero votan a los demócratas? ¿como es eso?" Y me dijo que si, pero que la ultima elección ya no. Habían ganado los republicanos. Se me ocurrió preguntarle, pues en qué consistía la diferencia entre demócratas y republicanos en un estado conservador del sur (por cierto, sería una pregunta similar a cual es la diferencia entre un peronista y un radical en las provincias del norte del país). Y me dijo, "you know! los demócratas son liberales en los temas sociales, creen que hay que ayudar a los pobres porque no han tenido suerte y no tiene oportunidades. Los republicanos, en cambio, dicen que no. No hay que darles ayuda social, porque es indigno y se malacostumbran a vivir del estado y se vuelven perezosos, you know!" Lo miré, en mi rol de cientista social haciendo trabajo de campo (sin emitir opinión afirmativa o negativa sobre su comentario), y le dije: "Ajá! ya veo". Y agregó: "Tu los ves, están gordos y tienen un TV gigante, y ¿cómo es que hay que aumentar impuestos para ayudarlos?". Por ahí me equivoco, pero seguramente era republicano.