jueves, 17 de agosto de 2017

San Isidro es distinto: cambios en el patrón del corte de boleta

Los resultados de la ultima elección a nivel nacional y a nivel provincial tuvieron una resonancia enorme. A nivel nacional, en la categoría de diputados nacionales Cambiemos obtuvo casi 8.4 millones de votos, las diferentes listas de unidad ciudadana (Kirchnerismo) alcanzaron unos 4.7 millones de votos, mientras que las diferentes listas del Partido Justicialista (sin contar las del Kirchnerismo) sumaron unos 4 millones de votos, aproximadamente. Ya lo dijimos anteriormente, en términos absolutos las cosas están casi iguales que en la primera vuelta de la elección presidencial de 2015, con la salvedad que en esa ocasión el Kirchnerismo y el PJ sumaban juntos como FPV. La diferencia más estridente de estas elecciones fue la reducción de votos del espacio de Sergio Massa (antes UNA-FR actualmente 1Pais), mientras en la primera vuelta de 2015 obtuvo unos 5.3 millones de votos, en estas PASO 2017 la fuerza se remitió a 1.7 millones de votos.

Pero dejemos la política nacional por un segundo, y descendamos al nivel local-municipal. En la provincia de Buenos Aires ese ejercicio lo podemos hacer en los 135 municipios que la integran, pero por razones personales me concentraré en el Partido de San Isidro, el único municipio donde desde 1983 es gobernado por el mismo grupo político: desde 1983 a 1999 fue intendente Melchor Posse y desde entonces su hijo Gustavo Posse (1999-2019) se mentiene al frente del municipio (20 años en 2019). De origen radical, llegó a la intendencia de la mano de la Alianza, luego se reorganizó como fuerza vecinal (Accion Vecinal-San Isidro es distinto) y desde allí adhirió a la Concertación Plural (radicales K), pasó a integrar UDESO en 2011, adhirió al Union Popular-Frente Renovador en 2013 y pasó a integrar Cambiemos en 2015. En todos estos movimientos estratégicos, logró mantener la mayoría electoral en San Isidro, lo que permite hablar de un fenómeno político autónomo: "el possismo". De ahí que la integración del bloque de concejales que responden al Intendente es pluripartidista: está integrada por peronistas, radicales, vecinalistas, etc. Hasta el presente están invictos! Es quizás el ultimo de los Barones del Conurbano, pero para su votantes "es distinto".  El Gráfico que pueden ver abajo, registra el desempeño electoral histórico del sello "POSSE" junto a las segundas y terceras fuerzas en el Partido de San Isidro. La imagen es por demás ilustrativa: la única elección en la que hubo una disputa seria en el distrito fue la de 1993, en la que el por entonces PJ conducido por Carlos Hurst obtuvo un 34.83% de los votos, mientras que la lista del intendente Melchor Posse conquistó el 35.39%. Menos de un punto porcentual de diferencia. Cierto es que en la elección de 1989 también los resultados fueron reñidos, cuando el peronismo renovador conducido por Juan Pablo Cafiero, era impulsado por la elección presidencial de Carlos Menem. Con posterioridad a esa coyuntura histórica, ninguna fuerza política se aproximó siquiera, incluso en la debacle colectiva de 2001.



En las PASO de este domingo 13 de agosto 2017, la cosas no fueron diferentes: su lista de concejales fue la más votada (44.3%), mientras que su inmediato competidor (las dos listas de UC sumadas) obtuvo 17.7%, en tercer lugar llegó ConVocación San Isidro, una agrupación vecinal filo "cambiemita", que obtuvo un no despreciable 12.19%. Visto así, un triunfo rotundo. Una vez más! Chapeu!

Ahora bien, si hacemos una comparación vertical (votos nacionales, provinciales y municipales), notamos que algo pasó en San Isidro, a diferencia de otras ocasiones. A nivel municipal la lista de Cambiemos obtuvo 44.3% que representan unos 89,858 votos, frente a un 54.99% que obtuvo la misma lista para la categoría de diputados nacionales, unos 111,149 votos (siempre con los datos del escrutinio provisorio). A nivel de senadores provinciales, los resultados fueron similares: 111,535 votos. 

Rápidamente, podemos observar que el comportamiento del votante de Cambiemos es diferente entre el nivel municipal y el nivel provincial/nacional. Hay una diferencia de 10 puntos porcentuales, es decir unos 22000 votos de diferencia que se fueron de las arcas de votos nacionales, a otras categorías municipales! Todo parece indicar que esa diferencia se explica por los votantes de ConVocación San Isidro, cuyos 12.19% convertidos a votos constantes y sonantes representan unos 24669 votos! 

Históricamente se puede apreciar una oscilación en los apoyos electorales, con un aumento de apoyo en las elecciones de ejecutivo y un descenso en las elecciones intermedias. No es novedad. Para tener una idea más acabada, en las elecciones de 2015, Cambiemos-San Isidro es Distinto en la categoría municipal obtuvo 107,709 votos (51.67%). Tampoco es novedad el corte de boleta. Usualmente hubo corte de boleta para los cargos locales, como en 2007 en la que Concertación Vecinal (la versión local de Concertación Plural-FPV) obtuvo más votos que la misma lista que llevaba a CFK como candidata Presidenta. Lo que si es novedad es el corte vertical de boleta desfavorable a la lista del intendente.

Así las cosas, parece que ConVocación comparte el electorado "cambiemita" con el intendente, y mirando el fenómeno retrospectivamente será todo un desafío aislarse de la succión "possista". El "possismo" por su parte tiene un obstáculo que sortear: en agosto de 2016 el congreso de la provincia de Buenos Aires eliminó la reelección indefinida consecutiva de intendentes, permitiendo dos períodos consecutivos contando como primero el iniciado en 2015. De modo tal que en 2023 Gustavo Posse no podrá competir por el más alto cargo municipal. Necesita un nuevo e innovador movimiento estratégico. La conversión "cambiemita" fue uno más de tantos, lo que no sabemos es si San Isidro seguirá siendo distinto. Como objeto de estudio es fascinante.

miércoles, 16 de agosto de 2017

La fragmentación de la oposición

En estos días se publicaron muchos análisis sobre los resultados de las PASO realizadas el 13 de agosto de 2017. En una brillante análisis ex-ante (es decir, sin el diario del lunes) Juan Carlos Torre analiza el impacto de las crisis de 2001 en la matriz social de las opciones políticas (pueden leer el texto Los huerfanos de la política revisited). Encuentra que la crisis de 2001 tuvo un impacto duradero sobre la fragmentación de las opciones no peronistas (o panradicales) y que Cambiemos, resumiendo, vino a recomponer desde 2015. Lo novedoso de su texto es que plantea que el efecto 2001 fue retardado en el PJ, producto en parte por el liderazgo de Nestor Kirchner. Hoy vemos como esa crisis y sus efectos en la matriz social de la opción "peronista" (la partición en los sectores del trabajo entre informales y formales, resumiendo burdamente) está dando lugar a la fragmentación de las opciones peronistas. Es cierto que en la historia reciente el peronismo tuvo muchas rupturas y reunificaciones, pero estas fueron hasta ahora producto de la disputa por el liderazgo: la resolución entre "un alma permanente y un corazón contingente". Lo nuevo: parecería ser que esta vez el alma podría estar sufriendo un fractura.

En otro artículo publicado por el diario La Nación, Marcelo Leiras lucidamente encuentra ex-post que el resultado del domingo fue el avance más importante desde la formación del Partido Peronista en 1947 (se puede leer aquí). La consolidación electoral de Cambiemos parecería estar dándole el titulo de partido político nacional al PRO, algo que muchas "terceras" fuerzas intentaron y que no lograron con esta magnitud (p.e. el Frepaso).

Julio Brudman en "La Ideología del partido"ensaya una cirugía profunda sobre el fenómeno cambiemos, tanto en relación a su éxito electoral como a su triunfo político, pero le dedica también un rato a entender qué pasó en esta elección con el peronismo: "El problema del peronismo no está en los votos, sino en su liderazgo".

¿Que pasó entonces este domingo? Los votos obtenidos para la categoría de diputados nacionales agregados (haciendo un esfuerzo) dieron este resultado provisorio:


No hay que detenerse mucho para constatar dos cosas: 
  1. Cambiemos logra el 36% de los votos, lo que implica aproximadamente unos 8 millones y algo más de votos, algo similar a los votos que obtuvo Mauricio Macri en la primera vuelta electoral de 2015.  
  2. La otrora coalición "panperonista" (FPV) hoy se encuentra divida entre al menos dos grandes opciones electorales: el Kirchnerismo y el Partido Justicialista. Esta división no es nueva, fue la tensión fundamental del FPV, pero que se mantuvo latente mientras se articulaba desde el control del estado nacional. No obstante, en la actualidad sumadas ambas opciones, cómo mínimo alcanzan el 37% de los votos aproximadamente. Esto las ubica muy parejo con Cambiemos y muy estable en relación al idéntico 37% (9 millones de votos) que obtuvo Daniel Scioli en la primera vuelta electoral del año 2015.
Si las opciones panperonistas pudieran solucionar el problema de liderazgo o coordinación (cosa poco factible en el corto o mediano plazo), incluso ese 7% del massismo podría ser integrable, como en algún momento lo estuvo (en conjunto, lograrían algo muy similar al 45% de la elección presidencial del año 2007).

Pero las cosas hoy están así: Cambiemos se consolida como una nueva opción política que reunifica electoralmente de manera exitosa a una porción del electorado que ha estado fragmentada: el panradicalismo liberal y el antiperonismo. Mientras tanto, la otrora coalición política que articulaba a una vasta mayoría de los sectores socialmente más desfavorecidos, de los asalariados de todo tipo y parte de las clases medias,  se encuentra hoy en medio de una crisis en donde "lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer". El problema, claro está, no está en los votos; está en el liderazgo.

lunes, 14 de agosto de 2017

El efecto reductor de las PASO

La normativa de las PASO (Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias) introduce un mecanismo que permite la selección de candidaturas al interior de los partidos y, al mismo tiempo, de selección de competidores. Por un lado, selecciona al interior de los partidos, frente o alianzas, quienes serán sus candidatos dentro de un conjunto de alternativas, en el caso que las halla: la lista mas votada, será la lista del partido en las elecciones nacionales (en este caso, octubre). Por el otro, determina dentro de un conjunto de partidos, alianzas o frentes, cuales serán los que competirán en la elección general, una vez superado el piso establecido del 1.5% de votos validos emitidos. En este sentido, sumadas sus dos funciones, las PASO constituyen un mecanismo de selección de alternativas al interior de los partidos o frentes y de reducción de la oferta política global a disposición del electorado.
Las PASO fueron criticadas porque en algunos distritos los frentes o los partidos no presentaban alternativas internas diferentes, convirtiendo a esta instancia en superflua y costosa. Considerando las jornadas del domingo 13 de agosto, para la categoría  de diputados nacionales, en verdad sólo en Formosa, La Rioja, Rio Negro, Santiago del Estero y Tierra del Fuego, no hubo selección efectiva de candidatos. En estos casos el número de candidaturas fue igual al número de listas, de modo que las PASO no funcionaron como proceso de selección interna. En las demás provincias (19), en cambio, algún partido las usó para dirimir entre sus alternativas internas. Donde más se usaron fue en Santa Fé. Allí los electores tuvieron 57 alternativas en total, repartidas en 17 frentes o alianzas. Considerando todas las provincias en general, en total en la categoría de diputados se presentaron 332 listas, repartidas en 207 frentes. Finalmente, de esos 207 frentes sólo superaron el 1.5% de los votos válidos emitidos de sus respectivos distritos unos 145 partidos, frentes o alianzas. El efecto de reducción es notable: menos de la mitad de las listas quedaron en carrera.


El gráfico que pueden visualizar, presenta el número de listas que se presentaron en cada provincia en las PASO del domingo 13 de agosto (el área gris), el número de frentes o alianzas (o partidos) que se presentaron (el área rosa) y, finalmente, el número de éstos que superaron el umbral de 1.5% (el area celeste). El gráfico ordena las provincias según el nivel absoluto final de reducción (déjenme llamar así al fenómeno), es decir la diferencia entre el número total de listas del domingo 13 de agosto 
 y las listas que estarán en el cuarto obscuro el domingo 22 de octubre. El mayor efecto reductor se produjo en la provincia ya mencionada arriba, Santa Fé. Allí de un total de 57 listas, quedaron finalmente 10 listas para octubre. Por su efecto reductor, le siguen CABA, PBA y CHACO. Mientras que las únicas provincias en donde las PASO no produjeron reducción de alternativas alguna fueron La Rioja, Rio Negro y Santiago del Estero. En estos últimos tres casos, las mismas alternativas de las PASO quedan en la liza competitiva para octubre.
En general, las PASO tuvieron 13.8 alternativas promedio por provincia, con un desvío estándar de 10.24, lo cual indica cuanta dispersión existió o cuanta fragmentación hubo en las alternativas (la línea negra encima del área gris) y de las internas o primarias entre las provincias. En cuanto a las alianzas las diferencias son menores: en promedio se presentaron 8.6 partidos o frentes, con un desvío de 3.5, lo cual indica que la dispersión de la oferta fue un tanto menor. Y finalmente, el número de alternativas promedio por provincia es de 6.04, con una dispersión muy baja (1.78), lo que permite vislumbrar que las alternativas absolutas sobre las cuales los electores de las diferentes provincias deberán escoger son más o menos similares.

En suma, las PASO permiten una amplia oferta partidaria y subpartidaria inicial, que luego converge en una reducción de la oferta electoral, que a mi juicio permite ordenar mejor las opciones de los electores y facilitar la coordinación entre las alternativas más competitivas.

NOTA METODOLOGICA: Los datos que se muestran son elaboración propia en base a la lectura de los resultados provisorios de la categoría de diputados nacionales exclusivamente. En las 8 provincias que eligieron senadores nacionales, la información puede variar. Por ejemplo, en PBA el Frente Patriota Bandera Vecinal, presentó 6 listas de senadores nacionales pero tan sólo 1 para la categoría de diputados nacionales. Como resulta obvio, el ejercicio no toma en cuenta las categorías de cargos provinciales ni municipales.

PD: después de un año, regresé al blog! PASO

jueves, 14 de abril de 2016

Sobre el dinero de los cumpleaños de los hijos en edad escolar

Una de las cosas que a lo largo de estos años me ha llamado la atención ha sido la cadena del dinero de los cumpleaños de los hijos en edad escolar. Para quien no sepa de que hablo, vaya una breve descripción. En la mayoría, sino en todos, los colegios ha venido desarrollándose una práctica habitual que ha reemplazado el regalo de cumpleaños individual, que cada compañero le hacía al compañero "cumpleañero", por un mecanismo supuestamente más eficiente de asignación del uso del dinero [1].  Este mecanismo consiste en reemplazar pequeños regalos a lo largo del año por un monto de dinero estimado alrrededor del valor de más o menos esos pequeños regalos. Esto significa que en lugar de regalarle, pongamos, 20 autitos de colección (uno para cada compañerito) se le da a la familia del hagazajado el total del valor de esos 20 autitos (o un monto aproximado), de modo tal que la familia disponga de una suma relevante para decidir gastarla como mas le gusta y convenga. Para ello, en lugar de juntar el dinero cada vez entre todos, con los riesgos de "free-riders" que eso implicaría, se arma una lista con las fechas de cumpleaños de los niños cuyos padres aceptan entrar en el sistema y se le asigna a cada uno una familia que es la encargada de darle el dinero. De este modo, mi hijo Pedrito recibe, pongamos, 100 de los Sanchez, y los Sanchez reciben 100 de los Lopez, así hasta que a mi me toca darle 100 a los Rodriguez y a final de año estamos todos cubiertos.

El sistema funciona bastante bien. Desde luego, siempre están los que intentan beneficiarse de la acción colectiva que importa este mecanismo de cooperación, pero son los menos. Como en todo juego repetido, el saber que seguirás interactuando inhibe a la conducta no-cooperativa. Algunos, por ejemplo, excusándose que el chico al cual se le ha asignado, cumple en vacaciones, retardan la entrega del dinero hasta el inicio de clases (en el mejor de los casos). En fin, hay de todo. Anécdotas sobran acerca de los free-riders que explotan la cooperación. O los problemas que implica la inflación y la desactualización de los montos asignados, ya que recibir 100 en enero no rinde igual que recibirlos en diciembre. El mecanismo, obviamente, no se activa por automático. Para que esto funcione, desde luego, alguien se hace cargo de poner la maquinaria en funcionamiento, y como la precisa teoría de Mancur Olson lo preveé, estos "lideres" obtienen de ello algún beneficio, ya sea entretenerse, hacer algo u obtener una cuota de protagonismo escolar, que es un pago justo por tan merecida labor. También hay excesos, por cierto (y eso sorprende a veces), cuando obtienen una pequeña diferencia de dinero favorable. Pero cualquiera sea el caso, en general el mecanismo funciona en un 99%, casi a la perfección.

Ahora bien, y este es el pensamiento que me persigue desde hace un tiempo. Si bien el mecanismo, hay que decirlo, cumple con asignar más eficientemente el dinero, hay un paso más en dirección a aumentar la eficiencia que no estaríamos considerando. Al considerar el circuito del dinero uno cae en la cuenta que "regala" 100 y "recibe" 100, lo que da por resultado el equivalente neto de cero. Desde el punto de vista de la utilidad, es exactamente lo mismo a no dar ni un céntimo ni recibir ni un céntimo. De modo que, ya que estamos en la búsqueda del uso eficiente del dinero, lo mejor sería o bien hacer una reunión con todos los padres donde uno saque 100 pesos y vaya pasando de mano en mano hasta que el billete llegue al punto de origen, y nos vamos a casa todos habiendo cumplido con los regalos de cumpleaños; o bien, suspendemos la cadena y estamos a mano igual. ¿Estoy equivocado?

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[1] Nota al pié: no se si es generalizable a TODOS los colegios de todo el territorio nacional. Muy probablemente no. La población de referencia son los colegios privados de la zona norte de Buenos Aires]

lunes, 29 de febrero de 2016

Campos Gravitacionales y FPV

A dos meses que dejó el gobierno, el Frente para la Victoria, sufre una descomposición del núcleo que mantenía  a sus partes en órbita alrededor de CFK. El núcleo de atracción gravitatoria que suponía el control de los recursos del estado por parte de CFK y las expectativas de triunfo (según NK, cash y expectativas) está siendo reemplazado por tres campos gravitatorios con equilibrios inestables. El primero, cada vez con menor fuerza de atracción, es el conformado en torno a CFK por los sectores más kirchneristas que peronistas o pejotistas (La Campora, por ejemplo) que consideran que frente al nuevo gobierno hay que resistir todo lo que se pueda y evitar cualquier tipo de colaboración o acompañamiento.. Un segundo sector, en las antípodas de este, conformado en torno a los actores con algún peso institucional (p.e. Urtubey, Bossio), que hasta ayer se mantenían dentro del FPV pero que hoy consideran eso una etapa superada con múltiples defectos, y se prestan en nombre de la responsabilidad (y de la oportunidad) a colaborar con el nuevo gobierno. Por ultimo, un tercer grupo flotante, con mucha fuerza de gravedad por el momento, que considera que la nueva estrategia debe implicar un compromiso institucional, responsabilidad frente al nuevo gobierno, los gobiernos provinciales que todavía controlan y mantener dentro de todo lo que se pueda, al mismo tiempo, el tamaño del FPV.

El equilibrio es inestable! ¿Cual de éstos tres campos colapsará? ¿Cual logrará atraer a las diferentes particularidades a su órbita? Un incógnita que planteo brevemente en este artículo de Perfil (click aquí)

sábado, 31 de octubre de 2015

El populismo ha muerto, viva la razón populista

La idea ya la había esbozado en una nota de opinión y en unos escenarios post2011. (Y recuerdo la de @mecasullo, ahora que me lo recuerdan "¿Condenados al populismo?"). Al Kirchnerismo no se le iba a ganar por centroizquierda o con un discurso progresista. Si le querían ganar había que reunir una cadena de demandas no satisfechas por centroderecha y articularlas en una narrativa común. La idea de una narrativa común, la había esbozado Lopez Mourphy circa 2007. Incluso, antes que la coalición gobernante emergiera como "Kirchnerista" y hablara de un "relato".

Si bien el Kirchnerismo fue exitoso en articular demandas insatisfechas por centroizquierda y por abajo (lo popular), a la oposición le costó muchísimo articular esas demandas insatisfechas por centroderecha y por arriba. Se presentó fragmentada en reiteradas elecciones (2005, 2007, 2011). Y las veces que logró tener relativo éxito electoral, fue en las elecciones de medio termino de 2009 y 2013, en las que se podía articular demandas a nivel distrital y no enfrentaba el problema de articular las diferentes demandas provinciales a nivel nacional. Para las elecciones presidenciales de 2007 y 2011 presentó una variopinta oferta de candidaturas distribuidas entre progresistas, liberales, republicanos, centroderechistas y demás.

Esta vez la posición logró convocar esa multiplicidad de demandas que el Kirchnerismo no representó, no contuvo y no satisfizo. Y es aquí donde Durán Barba se toca con Laclau. Laclau plantea que el populismo es constitutivo de la política, y que esto consiste básicamente en una forma de articulación política. El populismo es una modalidad de acción política, no tiene un contenido específico. Y es típico por la necesidad de (cito al mismo Laclau) : 
"delimitar una frontera político-ideológica, [construir] una simplificación del espacio político (todas las singularidades sociales tienden a agruparse alrededor de alguno de los dos polos de la dicotomía), y los términos que designan ambos polos deben necesariamente ser imprecisos (de otro modo, no podrían abarcar todas las particularidades que supuestamente deben agrupar).” 
Dejenme presentar, entonces, el argumento de Laclau para "dummies", que a mi modo de ver Duran Barba entiende a la perfección:

  1. Existe una serie de demandas heterogéneas y hasta contradictorias, que no están siendo atendidas por las instituciones (digamos K)
  2. En esa coincidencia de insatisfacción, puede o no emerger algún significante vacío que les permita sentir que las demandas sean equivalentes (Cambio)
  3. Ese significante vacío es, a la vez, flotante (puede ir incorporando demandas, como excluyendo las que incorporó). Lo importante es que cada una de las demandas llene a su manera, con su propia expectativa, ese vacío.
  4. Se refuerzan y articulan exitosamente si logran, en torno a un líder, identificarse afectivamente.
A eso se le agrega, para que sea "populismo" en serio, que el PUEBLO, sea el significante vacío. De ahí que Pueblo y Lider, están siempre presentes en el "populismo". Laclau, plantea, que por esa razón puede haber "populismo" de derecha o de izquierda. Ahora bien, faltándole un poco el respeto, me atrevería a decir que también esa lógica puede ser tanto de abajo como de arriba, en los términos de Pierre Ostiguy. Aunque, ya no requiere que Pueblo sea el significante (lo cual dejaría de ser populismo, aunque la lógica persista). Puede ser la "gente" o pueden ser los "ciudadanos".

De este modo "cambiemos", necesitamos un "cambio", funciona como un significante vacío y flotante para "LA GENTE". "La gente quiere un cambio". De hecho, no lo inventaron en argentina ni en esta elección. La misma idea la tuvo la Alianza para el Cambio de 2000, que llevó a la presidencia a Vicente FOX en México. El cambio, la necesidad de un cambio, cambiemos, permite que cada uno llene con su propia expectativa lo que quiere que signifique el "cambio". Algunos, quieren cambiar políticas concretas, otros los modales, otros al partido de gobierno, otros liberar el cepo cambiario, otros las importaciones, otros las exportaciones, otros las retenciones, otros ganancias, otros el gasto del estado, otros la república y así sucesivamente. No se hasta donde Mauricio (y no Macri) puede despertar identificación afectiva, pero lo cierto es que "Mariú" en cierta medida pudo. Por esa razón, paradójicamente, hay una "razón populista" o, en este caso, "gentista" imposible de evitar. Quizás "cambiemos" tenga fuertes dosis de republicanismo pero, es claro, que con eso no movilizan. Como dijo un economista conocido, que le dijo Duran Barba (palabras mas, palabras menos): "No propongas nada, no expliques nada.  A la gente no le importa lo que propongas. Y no des explicaciones, no queremos en campaña dar esas explicaciones". 

Por eso, y aunque todo pueda pasar, uno podría decir el 22 de noviembre: El populismo ha muerto, viva la razón populista. O el populismo ha muerto, viva el gentismo (que para el caso es lo mismo),

jueves, 29 de octubre de 2015

La incógnita del Ballotage


Luego de un largo año electoral, el 22 de noviembre concurriremos por tercera vez a las urnas para elegir, esta vez definitivamente, al próximo presidente de la república. De las paso, habían emergido Daniel Scioli (8.7 millones de votos) y Mauricio Macri (6.7 Millones) como los candidatos más votados, seguidos por Sergio Massa (4.6 millones). Las teorías indicaban que, de existir políticos y votantes estratégicos, la polarización entre Scioli y Macri, erosionaría el caudal de apoyo de Massa y en consecuencia, sus votos irían a parar a los dos más votados. De esta incógnita, dependía, si la elección terminaba en primera vuelta o habría ballotage. De más está decir que eso no ocurrió, y que si bien Scioli trepó a 9 millones de votos y Macri a 8.3 millones de votos, esos votos no vinieron de los votantes de Massa, que obtuvo el domingo pasado también un incremento en la votación  que lo elevó a los 5.2 millones de votos. ¿De donde vinieron los votos del candidato de Cambiemos, entonces? Los datos indican que el respaldo a éste, provino potencialmente en su mayoría de dos lotes. Por un lado el voto en blanco en las PASO fue de 1.2 millones, para desplomarse a los casi 600 mil votos. Por otro lado, los votos positivos en las PASO fueron de 22 millones aproximadamente para trepar a 24.4 millones el domingo pasado. ¿Qué nos indica esto? Que Mauricio Macri, supo conquistar el respaldo mayoritario de los indecisos, de los menos politizados a los cuales la política partidista, las definiciones ideológicas, la política que ven como tradicional, no los convoca ni los atrae. En este sentido, si bien el candidato del FPV obtuvo más votos que su inmediato contrincante, concretamente 600 mil votos más, no fue el ganador de la noche del domingo y que no ha logrado despertar la adhesión de los ciudadano menos intensos políticamente, que han visto en el candidato del PRO -y ahora con más intensidad- a su candidato. Los resultados del domingo pasado, dejaron en tablas a ambos contrincantes, aunque con un impulso simbólico poderoso en favor de Mauricio Macri.

Puestas las cosas así, la tendencia está en favor del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Pero los partidos no se ganan antes de jugarlos, con excepción de que el rival no se presente al campo de juego (como ocurrió con Menem). La pregunta que todos hacen y que nadie puede responder es: ¿Quién ganará el ballotage?. Pero podemos hacer algunas conjeturas, en base a algunos números, siempre advirtiendo al lector que en política, dos más dos no siempre son cuatro.


  • FIT: De los 800 mil votos que obtuvo el FIT, podemos considerar que 200 mil pudieran seguir la posición oficial del frente: votar en blanco. El resto, es poco probable que voten por el candidato del PRO, aunque uno nunca sabe. Podríamos entonces pensar que esos 600 mil, ceteris paribus, están más cerca del gobernador bonaerense que del jefe porteño. 
  • R Saá: En estos días Rodriguez Saá dejó traslucir que su espacio se inclinaría por Daniel Scioli, y si bien los votantes no siempre se inclinan por lo que sus dirigentes deciden, podríamos pensar que esos 400 mil votos en su mayoría están más cerca también del gobernador bonaerense. 
  • PROGRES: Más difícil es estimar la dirección de los 600 mil votantes de Margarita Stolbizer, los cuales pueden ser tan progresistas como antiperonistas, lo que deja una duda importante acerca de su potencial inclinación en la segunda vuelta. Mi sospecha es que, por estimar a ojo, 2/3 de esos votante están más cerca de Mauricio Macri que de Daniel Scioli.
Si esos fueran los cálculos, probablemente el ballotage fuera de Daniel Scioli de manera ajustada. No obstante, quedan los 5.2 millones de votos de Sergio Massa (y en menor medida de José Manuel de La Sota). Ese es el lote decisivo. De partirse en ambas direcciones por partes iguales, favorecería un triunfo de Daniel Scioli en segunda vuelta. Pero la incertidumbre es grande, al menos hasta hoy, acerca de cuáles son las preferencias de esa porción del electorado. Ya ha pasado a ser conocimiento común compartido el hecho de resolver la incógnita acerca de si se trata de un electorado peronista disconforme con la gestión o los modos de liderazgo de CFK (pero peronista al fin y al cabo) y que no votarían a un candidato no peronista o, bien,  un electorado abiertamente opositor al gobierno que nunca votaría por un candidato del gobierno. Saber cuál es la porción de cada una de estas dos tendencias en el electorado del Frente Renovador, es la incógnita a resolver, incluso para el propio Massa. Inclinarse en favor de Scioli o de Macri, seguramente a cambio de algo, será un riesgo que deberá sopesar cuidadosamente. O bien dejar en libertad a su electorado evitando definirse frente al mismo y no correr el riesgo. La resolución de esa incógnita dirimirá en gran parte el ballotage de noviembre.